Visitamos la huerta de Toni, agricultor local en Villaviciosa

El domingo 17 de Febrero, visitamos la casa de Toni, un agricultor local de la zona de Quintueles, Villaviciosa. La visita tenía un doble propósito, por un lado enseñarnos su pequeño jardín y, al mismo tiempo aprender y compartir nuestras pequeñas andanzas en nuestras huertas y así poder aplicar estos conocimientos en la huerta de Biodevas.

Antes de generar confusión, no, no se trata del comunicador y horticultor Toni Jardón de «La huertina de Toni», ya que por la similitud del nombre y su dedicación a la huerta, muchas veces suelen confundirle. Nuestro Toni, desde Quintueles, siembra y vende en grupos de comercio local mientras compagina su pasión con trabajos a media jornada.

Las zonas con piedra también se aprovechan, en la foto podemos ver algo de salvia, tomillo y romero para la cocina, entre otras.

Nada más entrar ya nos esperaba Toni, el cual junto con su mujer Aia nos enseñaron de manera magistral cada recoveco del sitio. Empezamos viendo los cajones que usa para compostar los restos de comida, poda, plantas y hierba seca que se genera en el lugar. Al final, ¡todo vuelve a la tierra! Separados por toda la parcela, llegamos a identificar más de 7 espacios de compost hechos con palets reutilizados.

De nuevo, ya que no es la primera vez que vamos, Toni nos ayuda a identificar las hortalizas que tiene en ese momento en la huerta, que, como damos habida cuenta, son algo más «exóticas» de lo que acostumbramos a encontrar en otros lugares. Y esto tiene explicación: El disfrute antes que el comercio. Toni comparte con nosotros una filosofía que raramente se ve en la actividad agrícola. Mientras muchos buscan rentabilizar lo antes posible sus terrenos, realizando por ejemplo monocultivos de una misma hortaliza, aquí se busca la diversidad de especies vegetales, y si tienen flor, mucho mejor, ya que atrae a todo tipo de insectos polinizadores al sitio.

Surcos con algunas plantaciones de fresas, habas, lombarda y berza, entre otras.

Así nos podemos encontrar, entre tanta variedad, tupinambos y frambuesa, berzas y caléndula, alcachofa y jazmín, habas de mayo ya casi listas para entutorar, también frutales como kiwis y naranjos, y varios árboles de los tomates o tamarillo.

Han sabido al mismo tiempo aprovechar el terreno y sobre todo las plantas, ya que se encuentran cerca de una zona costera y el viento, cuando sopla, lo hace con fuerza. Para minimizar e impedir los posibles destrozos que esto ocasiona, levantan «muros» verdes de boj y otros emplazamientos hechos con ramas secas y recogidas para prevenir los azotes del viento.

Muros para evitar el viento.

Para plantar, tratan de trabajar lo menos posible la tierra, guiándose siempre por lo que nos encontramos en la naturaleza, de la que aún nos queda mucho que aprender. Esta se trabaja una vez, y una vez hechos los surcos, nunca más se pisa sobre ella. Sobre los surcos aprovechan cajas de cartón en tiras, y sobre los trozos esparcen paja seca, dejando a continuación que los procesos de descomposición y el tiempo hagan su trabajo sobre este «acolchado». El resultado es una tierra rica en nutrientes, un suelo sobre el que nunca crecen malas hierbas, y siempre húmeda ya que nunca da el sol directamente sobre el suelo.

Finalmente Toni y Aia nos hablan de sus proyectos presentes y futuros, como acabar una nueva escalera de piedra, ya que el terreno está en cuesta, la recogida, filtrado y reutilización de aguas negras de la vivienda en la huerta, y el reaprovechamiento de un terreno que linda al otro lado de la vivienda para plantar árboles frutales. Muchas ideas que esperamos poder ver realizadas, y quién sabe, quizá incluso participar, en el futuro

Una vez más, salimos de allí maravillados y terminamos esta entrada no sin animaros, si tenéis la oportunidad en alguna ocasión, a visitar su pequeño oasis.

Podéis conocer más sobre Toni y los productos que vende apuntándoos al grupo de consumo «Ágape» en Facebook, o bien transmitir vuestras preguntas a «Toni Huerta Quintueles«, también en Facebook.