valoracion-cop21

Hoy hemos estado estudiando lo del acuerdo de París y el cambio climático para centrar las principales ideas y contároslo con detalle.

Empecemos con lo básico.

  • El Acuerdo de París es un acuerdo mundial sobre el cambio climático que firmaron 195 países en 2015 y entró en vigor en noviembre de 2016.
  • Cada país hace sus propios planes para reducir emisiones y donar a los más pobres.
  • Se quedaron fuera Siria y Nicaragua.
  • No existen penalizaciones en este acuerdo.

 

¿Cuál es el objetivo principal del acuerdo?

Que la temperatura del planeta aumente menos de dos grados respecto a niveles preindustriales. Con el acuerdo, se producirán 56 gigatoneladas de emisiones en 2030. Sin él, 69.

cop-21

¿Gigatonelada?

Una gigatonelada es equivalente a 1.000 millones de toneladas. O sea, mucho. En este bonito gráfico lo explica bien el NYT. En conclusión, se reconoce el esfuerzo de los países por llegar a un acuerdo para enfrentar juntos una de las grandes amenazas actuales de la humanidad, y proteger conjuntamente “nuestra casa común”. Pero al mismo tiempo advertimos de la insuficiencia de un Acuerdo que, si no se corrige en las próximas COPs, mantendrá viva la amenaza climática hacia el planeta y hacia las personas más pobres y vulnerables, afectando sus derechos básicos, entre ellos, el derecho a la alimentación.

 

¿Es mejor el protocolo de Kioto?

Depende. Ahí había penalizaciones, y sólo los países desarrollados estaban obligados a aplicar reducciones de gases de efecto invernadero, pero no estaban ni EEUU ni China, los más contaminantes, y tardó siete años en entrar en vigor. Esto es más flexible y todos los firmantes deben presentar planes de mitigación. Estos planes son voluntarios, y cada país se fija la meta de reducción de emisiones que considera oportuna, pero si los gobiernos se lo toman en serio puede funcionar.

 

Tiene mala pinta.

Todo depende de qué hagan EEUU y China, que son los más contaminantes. EEUU, por ejemplo, se había comprometido a honrar las metas para en 2025 reducir una cuarta parte de las emisiones respecto a 2005. Salirse del Acuerdo de París significa que EEUU no pretende honrar esa promesa. De hecho, sugiere que va a seguir pasando lo contrario. Hasta ahora, el gobierno de Trump ha desmantelado la mayoría de las normativas ambientales que buscaban la reducción de combustibles fósiles y la promoción de energías limpias.

 

¿Y China?

Dice que reducirá las emisiones a partir de 2030 y que para ese año el 20% de su electricidad vendrá de energía no contaminante. La realidad es que China está apostando muy fuerte por liderar la adopción de energías limpias, donde a pesar de contar con la “desventaja” de su gran población, posee grandes regiones donde es viable la instalación de granjas solares térmicas y fotovoltaicas, así como parques eólicos.
El primer ministro chino, por su parte, comenta que  respetará su compromiso con el Acuerdo de París contra el cambio climático:
“Luchar contra el cambio climático es una responsabilidad internacional” — Li Keqiang, primer ministro chino.

 

En cambio Trump comentaba que esto es un “cuento chino”.

En la campaña, Trump dijo a través de Twitter que el concepto de calentamiento global era una conspiración de China para que las empresas estadounidenses fueran menos competitivas.
Tweet de Donald Trump

Eso es, ni más ni menos, lo que dejó escrito en piedra @realDonaldTrump, que no ha ocultado en Twitter su desdén por las energías renovables: “Las turbinas de viento son la peor amenaza contra las águilas calvas y las águila reales… Lo que dicen los medios sobre el calentamiento global es ficción”.

¿Qué está ocurriendo?

Además de los líderes europeos y del papa Francisco, su secretario de Estado, Rex Tillerson, le intenta convencer de que la lucha contra el cambio climático es importante. Es irónico porque Tillerson era el consejero delegado de Exxon, la mayor petrolera del mundo. Tillerson fue el primer dirigente de esta compañía en admitir el cambio climático en 2009.

 

¿Es preocupante el cambio climático?

Claro. Más allá de los efectos a medio plazo, ya te está cambiando la vida. Se notan más turbulencias en los vuelos, puede que duermas peor y tu ciudad sufre más episodios meteorológicos extremos, como sequías y olas de calor. Este artículo lo explica bien.
Las consecuencias más directas no sólo se reflejan en el aumento progresivo de la temperatura, sino también en el deshielo de los polos, la alteración de los ciclos vitales, la desaparición de especies animales, las sequías y, sobre todo, el desplazamiento y las crisis alimentarias.
Al haber menos árboles, tal como sucede en regiones como el Amazonas, los niveles de CO2 en la atmósfera aumentan y favorecen el deterioro de la capa de ozono. Además, la calidad del aire que respiramos empeora, generando enfermedades de tipo respiratorio y cardiaco.
La superpoblación de la Tierra, junto con otros motivos, plantea nuevos retos, entre ellos el de la producción de alimentos. Para cubrir una demanda cada vez más amplia, la gran mayoría de las empresas de la industria alimentaria emplean fertilizantes para aumentar los niveles de producción de alimentos. Dichos fertilizantes pueden ser incluso más perjudiciales que el dióxido de carbono, y generan daños adicionales en los propios campos de cultivo.

¿Qué pasará a continuación?

La responsabilidad no es sólo de los gobiernos nacionales. Si EEUU se retira, las empresas privadas pueden seguir adelante con sus propios compromisos y también las ciudades. Por ejemplo, Nueva York.

 

¿Algo que leer?

Este artículo de Juan Sanhermelando, sobre la nueva alianza de la UE con China para abordar este problema y tal vez otras políticas:

Las consecuencias de que el presidente Donald Trump saque a Estados Unidos del acuerdo de París pueden ser muchas, pero al margen de especulaciones, hay algunas cosas claras:

  1. EEUU se retira de un pacto mundial que apoya hasta Corea del Norte. Parece razonable pensar que si dejan el pacto esto no va a gustar al resto del planeta y que haya reacciones.
  2. El segundo emisor de CO2 dejaría a otros el problema del cambio climático, poniendo en peligro la mayor oportunidad para la lucha.
  3. Para EEUU no cambia tanto abandonar el acuerdo o no. Este pacto no fija obligaciones de reducción de gases a los países, si no que sólo les compromete a cumplir sus propios planes nacionales. Se diseñó así para evitar el rechazo específico de EEUU.
  4. Mayores tensiones entre países y retrasos. Es complicado saber hasta qué punto puede ser perjudicial una decisión como esta en la lucha contra el cambio climático. En gran medida, dependerá de cómo reaccione el resto del mundo. Como se comentaba anteriormente, la ciudad de Nueva York mostró su compromiso con el pacto de París, esté EEUU dentro o no.