— “… El problema, o bien no lo entendéis, o no queréis, es que la gente tiene que comer, pagar impuestos, etc. Esta gente no vive de flores, ni de buenas intenciones. Si queréis que se planten robles, debe poder rentabilizarse de algún modo, os guste o no. Yo no como cada 40 años, y como yo, el resto.” — Anónimo.

Nunca se debió comer de los eucaliptos. Esos beneficios son pan para hoy, y desiertos yermos para mañana, con esa gente de la que hablamos teniendo que emigrar. Está claro que ahora el problema es gordo, pues tendrán que ofrecerse ayudas y planes de transición para recuperar los ecosistemas, porque a la larga darían mayores beneficios y serían más sostenibles. Nuestro problema es el cortoplacismo con el que se afronta todo el capitalismo.

Pero no hace falta proponer un “cultivo” más rentable que el eucalipto porque este jamás debió estar presente en el norte peninsular. Propongo que planten robles, castaños, encinas, chopos, abedules, alisos comunes, tejos, acebos, abetos, pinos rojos que es lo que corresponde y que tengan los beneficios que el ecosistema permita. Habrá que buscar alternativas sostenibles aunque no tengan el mismo rendimiento. Y para que esa gente no se muera de hambre habrá que buscar opciones, idear unos modelos de economía más elaborados que plantar algo que destroza el ecosistema porque crece rápido.

Lo que habrá que hacer es exigir a las autoridades competentes diseñar alternativas viables que esta vez, sean sostenibles aunque implique hacer planes a 40 o 50 años a la vista en vez de los 3 o 4 de una legislatura.

Veréis como dejan de plantarlo.

Hemeroteca: La Audiencia Nacional confirma la peligrosidad del eucalipto ‘nitens’