Mucho se habla de preservar nuestro medio ambiente para las generaciones futuras pero, ¿Nos preocupamos por nuestro medio ambiente más cercano?

 

Las sociedades humanas han desarrollado la infraestructura física para que las personas puedan existir en un lugar determinado, y la calidad de vida de los individuos que allí viven, y su permanencia en esos lugares, depende básicamente de la actitud de éstos en la búsqueda de una relación armónica con el entorno. En este contexto, es paradójico observar que mientras las actividades humanas buscan satisfacer las necesidades de los individuos y sus colectividades, estas mismas actividades están contribuyendo con el deterioro del medio ambiente que les rodea, y por ende, su calidad de vida.


Cuando se habla de medio ambiente, se piensa en la naturaleza y sus recursos, pero, no hay que ir muy lejos para observar el deterioro que producimos al entorno donde vivimos, por ejemplo, las calles de nuestro vecindario. Parece que no nos preocupáramos por mantener y cuidar nuestras propiedades y mucho menos las áreas aledañas a éstas: ¿Cómo están? Sólo basta una mirada a nuestro alrededor: ¿Qué vemos? ¿A quién dejamos el cuidado de ese ambiente, su limpieza y mantenimiento de su infraestructura?

 

A menudo pensamos que es responsabilidad de los entes gubernamentales nacionales y locales, o de las empresas contratadas para limpiar y reparar las calles y aceras, recolectar la basura, conservar las áreas verdes, etc., en lugar de tener una actitud pro-activa, de no ensuciar, de no tirar basura en la calle, de no dejar los residuos de la limpieza de nuestras casas en la acera de enfrente fuera de las horas de recolección, o para que otro lo recoja, y otras cosas más que deterioran el entorno, tales como dejar que las aguas de la limpieza drenen por las aceras, socavando el pavimento, mientras decimos algo así como: “total, está fuera de mi casa” ¿Será que consideramos que la limpieza del ambiente donde vivimos llega hasta la puerta de nuestra casa y de ahí en adelante no es nuestra obligación?

 

Hoy hemos dado un primer paso para poder llegar a realizar un gran cambio en La AceberaQueríamos agradeceros de parte de la Asociación Medioambiental Biodevas a toda la gente que ha participado con nosotros, que ha escuchado con interés nuestras propuestas, que ha dado ideas y opiniones, y a la gente que ha hecho posible esta actividad.
 

Es una tarea a largo plazo y que no será fácil de cumplir, pero no nos rendiremos y haremos todo lo posible para que la gente pueda disfrutar de un lugar único, y que sea ese pulmón verde de la zona centro de Asturias, y en especial en este caso luchar por el pueblo de Lugones para conseguir aquello que están arrebatándonos poco a poco con el descuido de todos. Porque Lugones se merece mucho más prestigio del que actualmente tiene. El cambio es posible si todos colaboramos y luchamos.

 
Próximamente se realizarán más jornadas con diferentes propósitos para conseguir que La Acebera sea ese lugar que todos deseamos.
“Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero.” – Sabiduría indoamericana.